Entrevista en MIA - Texto: Agustina L. de los Mozos. Fotos: Luis Peralta Hola,

Soy Juan Eduardo Alvear Fuentes. En estas páginas encontrarás un libro/testimonio titulado:

 

INCURSIÓN EN LAS SECTAS Y SALIDA VICTORIOSA

 

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3.7. La Trilogía Diabólica

En el libro del Apocalipsis se habla de una Trilogía Diabólica: El Anticristo, El Falso Profeta y el Dragón. A continuación procederé a desglosar este tema de acuerdo a la interpretación de las sectas. He de mencionar que esta interpretación se la dan a uno a entender una vez que ha sido iniciado en Iberoamérica, no así en Norteamérica. En Norteamérica uno puede encontrar publicaciones sobre este tema e incluso ver programas de televisión como TBN (Trinity Broadcasting Network) donde abiertamente difunden estas ideas.

1. EL Dragón.

China es el dragón y los americanos siempre han considerado al comunismo como un gran mal. Parece obvio entender que esto es así, pues incluso el símbolo de esta nación es el dragón. Para las sectas el Dragón es China según las interpretaciones en el Libro de Daniel y en el Apocalipsis. Dicen incluso que China será la nación que luchara contra Israel para vencerles y la presa que acaban de construir los Chinos, la más grande del mundo, servirá para estos objetivos de destrucción de Israel, pues por ahí pasará el ejercito de 200 millones.

2. El Falso profeta.

Para las sectas, por muy raro que parezca, es S.S. el Papa. ¿Por qué?, pues, porque ven en la Iglesia y su representante a un comunista cuyas ideas son que la gente se reparta todo en comunidad. Los Americanos llaman a esto comunismo. El comunismo es la repartición de bienes impuesta por el estado, sin respetar la propiedad privada. El Catolicismo respeta la propiedad privada, e invita a los ricos a ayudar al que no tiene, pero solo por una convicción profunda e interna del corazón de los hombres y nunca bajo una imposición desde el poder en forma global. Según tengo entendida la doctrina social de la Iglesia es parecida a la del libro de los Hechos de los Apóstoles. Para las sectas y el pentágono, esto es comunismo, y por tanto llaman a al Papa Polaco El Falso Profeta.

3. El Anticristo.

El reinado del sistema maligno. Para las sectas este reinado se manifiesta en la persona de un hombre, en este caso El Rey de España, Don Juan Carlos o su hijo. En la figura del rey de España, que presenta a un vínculo de unión entre los pueblos de habla hispana, indoctrinados en su mayoría por la Iglesia Católica, y considerada como comunista por las sectas del norte. El rey es la amenaza viviente que representa a los pueblos del sur del continente americano de habla hispana, que podrían tornar en subversivos y anticapitalistas por lo cual necesitan ser reindocrinados al estilo sectas evangélicas para no ser peligrosos. El Rey de España, al ostentar el titulo de Rey de Jerusalén, es también objetivo por parte de aquellos que le consideran usurpador de un reinado mesiánico, al tener el titulo que portará el libertador de Jerusalén en la esperada venida de Cristo por parte de los Judíos. El Rey de España, desde la U.E., dicen ellos, también se encargará de destruir a los cristianos (las sectas protestantes) y a Israel, en alianza con China y con el Vaticano.

Sé que todo esto puede sonar absurdo, pero para las sectas, esto es su gran verdad. Desde Norteamérica se difunden estas ideas con miles de seguidores en todo el mundo de las sectas. Sé que estas disertaciones le sonarán absurdas al lector español, a menos que pertenezca una secta y este familiarizado con estas interpretaciones escatológicas de las sectas. No dudo, conociendo a estas sectas, que alguno de los atentados perpetrados al Rey hallan sido impulsados desde las Iglesias Evangélicas en España.

He de mencionar que muchos lideres del congreso americano son de ésta línea de pensamiento, según la interpretación que hice en una lectura en la revista Fortune donde mencionaban que estos pertenecían al movimiento progresista de las iglesias bautistas y metodistas. La mayoría de las Iglesias protestantes serias guardan esto como un gran secreto entre los suyos. Son los evangélicos, los más radicales y los de más difusión y captación de adeptos.

En América hay movimientos grandes de captación "evangélica" sectaria por parte de congregaciones financiadas por sectores del gobierno americano y sus congregaciones. Recuerdo a un tal John Lili, que si mal no recuerdo estaba con algo llamada el Instituto lingüista o Indigenista, el cual se dedicaba a propagar entre los indígenas de las sierras el odio a España, a la Iglesia Católica y el amor a USA y sus sectas. Estas enseñanzas se hacían en el nombre de Dios y con el titulo de evangelización. Las sectas han crecido mucho en América y no creo que haga falta discernir mucho para darse cuenta que todo este movimiento tiene fines políticos. Parece como si la guerra de Inglaterra Protestante, contra del Impero de Carlos V no hubiese terminado aun en nuestros días. Estamos delante de una guerra muy sofisticada, donde se recurre a las armas en raras ocasiones. Es una guerra ideológica, como aquella que se lleva a cabo en las campañas electorales a la presidencia en los sistemas democráticos, con a diferencia de que en ésta guerra lo que está en juego es la erradicación de la fe en el Hijo de Dios. Yo fui víctima de esta guerra psico-ideológica como relatare posteriormente. La desgracia de este movimiento no radica en la libre opción a la democracia, sino a la erradicación de la fe por medio de desmantelar lentamente las creencias de los adeptos que son captados, substituyéndolas por otras anticristianas. Estos movimientos sectarios son muy sutiles en su aproximación y cuidan siempre el disfrazarse de ángel de luz. Es un gran engaño, orquestado hasta el último detalle. Para Norteamérica el comunismo es un enemigo real y el Catolicismo para las sectas es enemigo o como suelen llamar a la Iglesia católica: La Gran Ramera Babilonia del Apocalipsis. La influencia de las sectas ha alcanzado a varios sectores, incluso al poder, desde donde se la considera un probable movimiento de subversión comunista por parte de La Iglesia Católica. La visita de Su Santidad a Cuba ha de haberle puesto los pelos de punta a muchos hombres poderosos en América que son víctimas de estas perspectivas.

El Gran Mal, desde mi perspectiva, ha venido de los dos grandes del norte, unos con su anticristianismo manifestado en el comunismo estatal, y otros en su capitalismo salvaje descristianizador bajo el influjo de la apostasía ¡Parece increíble, pero hay un odio visceral a la Iglesia Católica, y esta vez los enemigos vienen disfrazados de corderos y con gran fuerza!. En otros tiempos la Iglesia fue atacada por los comunistas, ahora es atacada por las sectas.

 

3.8. La Deportación

Los Judíos fueron deportados y perdieron su lugar de culto y el arca del pacto en Babilonia. Mi Babilonia fueron las sectas. Entré sintiéndome profeta entre ellos e incluso tuve algunos momentos de tenue luz en este obscuro peregrinar, que cada día era más tenebre. Recuerdo uno de esos momentos de luz. Estando en medio de ellos, y movido la noche anterior por la luz mientras leía la escritura, que por cierto, cada día me incriminaba más, sobretodo después de ser "ungido pastor de sectas", me dispuse a leer una escritura como era costumbre hacer en libertad. Leí Ezequiel 16 en voz alta, todo el capítulo, delante del pastor presidente y toda la congregación. Esta es una lectura terrible, que relata como el pueblo se había volcado en pos de otros lideres religiosos u otra "fe" (amantes) y como les mantenía económicamente. Creo que el espíritu había puesto en mi corazón esta advertencia terrible. Estas lecturas no se solían leer en la congregación, pues son muy duras. Curiosamente y sin saberlo, esta escritura nos describía a todos nosotros que habiendo sido católicos nos habíamos apartado a los falsos profetas. No la entendía en plenitud, pero la leí delante de la congregación. Recuerdo que esa fue la última vez que me dieron el púlpito los domingos.

Llegaban continuamente los de Guatemala, Otoniel, Serrano, Bayron, Bin (el sustituto de Serrano en voz) y otros predicadores. Había también americanos que nos enviaban Biblias y libros de estudio de las escrituras. Cada día las cosas eran más estrechas. Ya no podíamos profetizar más que algunos "elegidos" y siempre y cuando las lecturas proféticas edificasen y exhortasen. Sentía que me ahogaba. Como pastor que era, fui en uno de los viajes de pastores a Guatemala. En este viaje nos acompañaba una "hermanita" a la cual al cabo de unas horas, mientras viajábamos de noche en una camioneta ella y unos 10 pastores, tuvieron el cuidado de hacerla sentar a lado mío en la parte posterior del vehículo. El objetivo se descubriría más tarde, incitarme a pecar de una forma descarada como hasta la fecha ninguna chica había hecho conmigo y todo bajo la aparente ceguera de los demás pastores que hacían como estar dormidos.

Era de noche y el viaje a Guatemala duraba interminables horas. No pararíamos en el camino y se irían turnando para conducir. Estaba en la parte posterior del vehículo, que habíamos alquilado, a lado mío Cristian el maestro, y a su siniestra esta chica, que no era de mal ver. Era una "combi" de VW para 9 personas. Cristian se escurrió por entre los asientos y se acostó en el piso del posterior y el de en medio. Esta chica estaba en la ventana izquierda y yo en la derecha. Era muy simpática y no era de muy mal ver. Ella se recostó y se tapó con la cobija. Con sus pies, muy discretamente me rozaba y de una forma tal que me llamaba la atención. Cristian estaba recostado, paralelo a ella, pero en la parte inferior del asiento. Por mi cabeza empezaban a volar ciertos pensamientos contra los cuales empecé a luchar con la oración para y escapar de mi cuerpo. Me sentía como un perverso al dudar de la "hermanita" y desearla. Ella cada vez insistía más con sus pies, pues parecía simular que estaba en una especie de sueño erótico. Ella tendría unos 23 años de edad. Se supone que hacíamos una peregrinación santa para ver al apóstol y que iba con hombres de gran calibre espiritual. No pasó mucho tiempo para descubrir que estaba atrapado como un "pájarillo en una red" con pensamientos incontenibles. Noté, sin embargo, que Cristian la estaba acariciándola con su mano desde donde estaba echado en el piso de la furgoneta, al tener ella el descuido de dejar deslizar la cobija hacia él lentamente, al suelo donde se hallaba. Para este entonces las piernas de la chica se hallaba en la postura que ponen las mujeres en los hospitales al dar a luz y noté que no llevaba ropa interior. Yo me estaba volviendo loco por dentro, pues había una guerra de pasión impresionante en mi interior. Ella me estaba invitando a unirme al desenfreno de la pasión en la que disfrutaba con Cristian. Desde Oaxaca en el 91, tres años atrás, no tomaba alcohol, no fumaba, y por supuesto, no fornicaba (no tenía relaciones sexuales), pues me había santificado. Ella se movía y estaba ya totalmente descubierta delante de mí, bajo la ignorancia total de todos, pues parecían estar todos ausentes mientras esto sucedía, incluso Cristian, del cual solo se veía su mano al subir por el siento. No os podéis imaginar el cuadro. Sentado en la parte posterior de la furgoneta, llena de pastores ausentes, con una chica en pelotas, con las piernas abiertas y rodillas a la altura de su pecho, invitándome a acercarme a ella en medio de todos aquellos "hombres santos", mientras "soñaba" con ardor. Al ver que no respondí con mi cuerpo a su incitación, pues para mi sorpresa el Señor me guardó, cesó al poco rato y pretendió despertarse tapándose e incorporándose. Al día siguiente ventilé el asunto entre los pastores, pero sin acusar a Cristian, pues era un "ungido", por lo tanto "intocable". Oí comentar a Cristian con otro pastor, como la llamaba a ella "balcón veloz", dando a entender cuan súbitamente había dejado que yo conociese sus propósitos. En la vuelta, la reprendieron sentándola delante. De Cristian no me atreví a hablar con ellos, pues sentía una especie de complicidad en el pecado, aun sin haber participado con hechos en éste, y Cristian era además el Maestro-Profeta, "ungido del Señor", al cual debíamos sumisión, como al resto de los demás pastores, que eran "varones de Dios", como se llamaban entre ellos.

Doy gracias a Dios que nada sucedió y que no caí. Si hubiese caído, no habría tenido la entereza moral para levantarme después cuando me aparté de ellos. Estaba sin embargo aturdido, y con la mente entenebrecida, sin claridad, ni espontaneidad de pensamientos sanos y lucidos. La incongruencia que me rodeaba me tenía pasmado y con somnolencia. No podía despertar, de este como sueño absurdo en el que me encontraba inmerso. Voces de alarma empezaban a saltar en mi corazón, pero estaba muy débil en la fe. He de mencionar que para estas épocas, ya se habían encargado de echar a mi madre de la Iglesia y que me tenían cautivo a mí y mis hermanos pequeños. Estaba atrapado pero no lo sabía aun. Había perdido la visión para distinguir lo malvados que eran estos hombres, estaba inmerso entre ellos y cautivo por barreras pseudo-doctrinales internas. Quizás aun no podía creer que eran realmente malvados, y cuando lo hacía, habían preparado una doctrina que me impedía escapar, pues decían que los que se apartan de entre la iglesia son anticristo. En verdad que tenían razón, pero no respecto de los que se apartaban de entre ellos, sino más bien de ellos que se habían apartado de la verdadera fe, del seno de la Iglesia Católica, y habían llevado a muchos tras ellos. Relato este hecho para que se pueda observar el tipo de lucha al que nos veíamos sometidos, aquellos que creíamos en Dios, en medio de estos lobos, que por cierto, vinieron con mucha más fuerza en contra de mí a partir de este día, pero eso me ayudó a distinguirlos, desgraciadamente también me ayudó a volverme un poco más incrédulo y me lleno de rencor y desilusión. Ese rencor lo pagarían después lo que estuviesen cerca de mí, pues estaba grandemente envenenado por la desesperanza, y la blasfemia contra Dios estaba a punto de brotar en mi corazón. A estos hombres les daba mucho coraje tener a alguien que se quería hacer "pasar por santo" entre ellos, podía sentir su odio visceral. Desgraciadamente mi alma se llenaría de odio más tarde, y conforme se encargaban en la secta de llenar mi corazón de incredulidad, sin yo ser consciente, estaba empezando a perder mi fe en la bondad y la pureza y mi capacidad de poder ver bondad, inocencia y pureza en mi prójimo se estaría cauterizando para llevarme lentamente a dudar del mismo Dios y de su amor. Me estaba convirtiendo en un apostata, un anticristo, un hombre sin fe ni en Dios ni en el prójimo. La secta lograba su propósito en la deportación babilónica.

En ese viaje a Guatemala, que fue el último, el "hermano" Elías Serrano, el futuro presidente, pidió se retirasen todas las grabaciones existentes de sus predicaciones en las iglesias, pues se iba a dedicar a un nuevo llamado, la presidencia de la Nación. Recuerdo que llegó de noche y a escondidas con un par de guardaespaldas, que por cierto, tenían toda la pinta de militares americanos, me recordaron mucho a los marines que había a lado de la Academia Militar Army and Navy Academy en Carlsbad California donde estaba la base militar de Marines de Oceanside.

Mi incursión por las sectas era cada día más turbulenta. Recuerdo un día en que el pastor se me insinuó, pensó que le seguiría el juego pero no lo hice, pues no soy gay. Luego descubrí que todos estos pastores venían de la misma congregación de Gabriel Sánchez. Recuerdo haber sido puesto a prueba varias veces con "hermanitas", pienso por dirección de los pastores, y a Dios de haberme guardado de mancillar el templo con la fornicación, pues de haber sido así, seguro que no habría podido tener la entereza para levantar la cabeza nunca. Fueron tiempos de tormento de la carne tremendos, donde mi mente estaba aturdida. La profecía había acabado, así como la libertad aparente del lo que llamaban el espíritu. Ya todo eran reglas y envidias. Una de las últimas acciones dentro de mi "libertad del espíritu" fue cuando trataron de timar a una mujer divorciada a que les vendiese-donase su casa para la congregación. Recuerdo estabamos en la reunión y le exponían a esta que con el dinero que recibiese de su propiedad podría vivir de las rentas bancarias y dejar de trabajar. Yo al haber visto como los dineros de mi madre habían menguado por la devaluación del peso, y los famosos mexdolares y con una tasa de inflación del 100% con unos intereses bancarios del 50% u 80% la aconseje según lo que yo había visto y le dije que no vendiese, pues su objetivo, vivir de las rentas, iba a ser truncado en un par de años por la hiperinflación mexicana. No soy economista, pero la aconseje conforme entendí que era lo justo y la abrí los ojos para que viese que estaba soñando. Al día siguiente en la junta de pastores de las demás congregaciones fui reprendido severamente. Yo todavía pensaba que eran hombres de Dios y no creía que eran timadores que trataban de apoderarse de los bienes de las viudas, los huérfanos, y los desprotegidos. ¡Oh, gran error por mi parte! Estaba ciego, como a Sansón, me habían sacado los ojos.

 

3.9. El ayuno de tres días y la petición de Sabiduría.

Ya era yo una víctima de las sectas, estaba cautivo, pero no lo sabía. La mejor forma de tener a un prisionero, es sin que este lo sepa, poniendo ataduras en su mente. Los pastores eran como pequeños dioses delante de mí, y yo aun les temía. Eran como hombres ungidos y protegidos por Dios, y curiosamente eran así independientemente de sus obras malas. Teníamos, la congregación y yo, que soportar sus males y su despotismo. Tolerar sus pecados todos, pues esto era el amor a que Cristo no obligaba según ellos: "El amor todo lo cubre y perdona", y como eran los elegidos pues "los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables" no podíamos hacer nada más que orar por ellos. Y pensar que cuando llegue a las sectas yo me sentía un ungido y profeta, pero en medio de ellos fui un esclavo. Procuré mucho el guardarme de caer en la fornicación, que era lo que más me preocupaba en esta horrible prisión. No hacía más que enamorarme de una y de otra y vivía atormentado por el deseo y era esclavo de la pasión un mis pensamientos. Adiós a los días de gozo que había tenido cuando había tenido el verdadero llamado de Dios, pues estos lobos se habían aprovechado de jóvenes con vocación para inmiscuirlos en sus negocios que eran explotar a la grey de Dios para mantenerse a ellos mismos y obtener sus objetivos, incluso los políticos. La vocación de estos hombres no era otra más que su vientre, como lo es el de tantos hombres de negocios y empresarios. Había hasta un grupo que se llamaba Hombres de Negocios del Evangelio Completo, nunca fui, pero los pastores eran de ellos. Es horrible ver como detrás de esa fachada de piedad, no hay nada más que hurto, y fornicación. Estas cosas las podemos esperar de otros hombres, pero no de los que se hacen llamar pastores de la grey de Dios. "¡Oh, como huir y como salir de aquí, del Reino de Dios!". Solo clamaba: "Santifícales Señor para que no seamos oprimidos, y enséñales tu luz y tu amor. Enséñales tu bondad y misericordia quizás se conviertan, o corrígelos para que despierten de su sueño de vanidad. Sálvanos, oh Dios amigo, porque las aguas nos han llegado hasta el alma. ¿Por qué nos les has dado tu luz y tu amor, y los has hecho como lobos rapaces que devoran nuestras carnes hasta la medula de los huesos?"

Convocaron un ayuno, llevaba ya uno o dos años viviendo del diezmo. El pastor de la congregación me daba el 10% de los ingresos de la Iglesia. ¡Era uno de ellos! Cada vez que leía a los profetas, especialmente los menores, caían sobre mí las duras palabras. La epístola de San Judas me aplastaba y cargaba mi alma. Yo no era como ellos en sus obras malas, pero al hacerme un asalariado como ellos y callar, era cómplice de ellos y su maldad. Toda la congregación éramos cómplices. Era el segundo ayuno que hacía de tres días a solo líquidos. El primer día da mucha hambre, los dos restantes cada vez menos. Lo más difícil era dirigir a la congregación en los cantos interminables donde tenía que esforzarme, según indicaciones del pastor Quero, a cantar con gozo y alegría cuando en mi corazón no había más que congojo y tristeza. Recordaba mis pecados y como había peleado con mi padre contra su fe, y aunque aun no le entendía, mi alma lloraba de amargura. Recuerdo mi padre llego a vernos con mi madre llenos de regalos y comida después del terremoto del 85, y también recordaba con amargura como yo no le había recibido, sino por lo contrario, le había echado a gritos. Mi madre que tanto había sufrido cuando las sectas la declararon enferma mental (endemoniada para ellos) y la echaran. Mis dos hermanos pequeños, conmigo en México y en las sectas. Vivíamos en casa de una "hermana" de la secta a la cual pagábamos alquiler. No teníamos nada de lo antes tuvimos en casa de nuestros padres, más cuando estos llegaron, yo eché a mi padre y no le recibí, pues según Memo, el pastor, "No era digno de seguir a Jesús aquel que no amase más a Jesús que a su padre, a su madre y a sus hermanos", y yo así lo creía. Amar a Jesús era aborrecer a mis padres. Oh, cuan amargo era cantar cuando la congoja pesaba en el corazón. Al día siguiente, en Domingo, pues el ayuno había empezado el Viernes, llegué a la congregación. Estábamos ahora en la casa de la mujer a la que yo había aconsejado no vender. Llegué a uno de los asientos, después de colocar las ciento y pico sillas, y me arrodille sobre el mismo. Ore a Dios y le dije con todo mi corazón una petición que no le había hecho antes: Sabiduría. Solía, en mi tormento de la carne y dadas las premisas de la secta donde era el pastor el que debía escoger la mujer con la que nos debíamos casar los pastores o ancianos, pedir continuamente a Dios orientase la mente del pastor para elegir la mujer que a mí me gustaba. Esta vez pedí, Sabiduría. Ore largo y tendido y algo empezó a despertar en mi mente. Recordé a Gabriel Sánchez y la profecía de Miqueas 2:10 que enunciaba la maldad y lo corrompido del lugar. Poco a poco empecé a despertar, pero no tenía la claridad de antes ni las fuerzas. En secreto hablé con mi hermana y hermano pequeño y les dije que nos íbamos. No recuerdo mucho, pues tenía mucho temor de lo que me pudieran hacer los pastores, era un gran temor incluso de muerte. No recuerdo si mis hermanos permanecieron ya conmigo o si les había enviado a casa de nuestros padres en Guadalajara, a 600 Kms. del D.F. Recuerdo haber sufrido una gran turbación, me sentía como si estuviese escapando de una cárcel, lleno de temor. Redacte un escrito, no sin antes ir a hablar con la "hermanita" Fina, una de las señoras que financiaban al movimiento y a la que comenté mis intenciones, y la razón que me movía a esto. Ella no dijo nada, solo hizo silencio y no me dio la ayuda que esperaba de ella, lo cual era de suponer. En el escrito, dirigido a los ancianos, o sea, los miembros pudientes de la congregación, les expresaba, los males espirituales que acontecían. No sé si mi redacción fue la correcta, y no recuerdo muy bien lo que escribí. Recuerdo que estos me instaron a reconsiderar mi situación y a tener por lo menos una charla con el delegado apostólico, Carrión, y con el pastor de Maranatha, Quero, a lo cual accedí. Recuerdo estar sumamente nervioso, y también oír a estos alegar contra mí que como mi madre había yo perdido la cabeza. Recuerdo haberles dicho que saldrían ellos avergonzados y como los perros humillados se irían con la cola entre las patas. Recuerdo haber legado a casa en Guadalajara. Mis padres se acababan de mudar y la casa estaba muy bien arreglada. Pero la historia no acaba aquí, pues en lo que siguió después hubo muchas tristezas.

 

3.10. La separación definitiva de mis padres

Mi hermano Santiago tenía cáncer y no recuerdo si se había ido ya a USA a curarse. Hay muchas cosas que sucedieron que no recuerdo con claridad. Recuerdo una cosa, y esa es que el veneno contra la Iglesia Católica seguía en mí y ahora quizás, más fuerte que antes, pues en mi corazón había sufrido una decepción de lo que yo consideraba que eran los ministros de Dios, y me daba igual que fuesen de un partido u otro. Deje de asistir a misa y a las iglesias protestantes o evangélicas, o sectas, o como las quiera Vd. llamar. En mi corazón había mucho odio y una gran decepción. Mi madre me llevo un par de veces a una Iglesia que no tenía, según ella, nada que ver con las anteriores. Con mi padre hubo peleas. Mi madre me decía que mi padre le había quitado todo su dinero y que vivía esclava. Yo ayudándola, conforme a la costumbre de los Fuentes, la defendí testimoniando en un juicio de divorcio contra mi padre, incluso levantando falso testimonio de agresiones físicas. Echamos a mi padre de casa con la resolución del juzgado. No era la primera vez que se separaban, pues en California se habían separado, y desde tiempo atrás, en Benalnadena en el 72 recuerdo grandes peleas. Entre mis dos padres siempre había grandes disputas. Mi padre siempre decía a mi madre que sus hermanos eran unos aborteros y asesinos, y mi madre decía eso a sus hermanos y ellos amenazaban con "callarle la boca", o sea, asesinarle. Siempre se peleaban, recuerdo peleas en el Pedregal, D.F. antes del 72, en la Nogalera, Málaga lugar donde todos los hermanos entramos por primera vez en la pelea familiar defendiendo a mi madre, en California en el 77, en San Jerónimo, donde las peleas ya no eran cosa de dos adultos y 4 niños, sino de varios adultos, y en Guadalajara. La casa era un infierno de peleas. Siempre y por cualquier motivo y razón se armaban unas broncas de gritos y palabras malsonantes que eran tremendas. Pero en fin, menos mal que nunca fueron las cosas tan mal que muriese alguien entre nosotros, cosa que sí sucedió en casa de una tía Fuentes, Edith en Beberly Hills, donde murieron su hijo y su otra hermana. Pero, a pesar de las peleas era mi hogar, y nuestros padres a pesar de sus broncas y sus estrategias democráticas, las de ganar partidarios para dar fuerza a sus causas, eran mis padres y nos querían mucho más que nadie. En esta "elección democrática" para la elección de la "presidencia del hogar", gano mi madre, e hizo lo que solía hacer, y a lo que me había acostumbrado de pequeño, a ser el cuidador de todos, el pater familia. Sé que estas cosas suelen ocurrir no solo en mi caso pues he visto en películas que al primogénito de un matrimonio separado le toca siempre llevar el peso de todo. Como mi madre también ya había estado enferma de la cabeza varias veces, y había sido incapacitada, sabíamos que en cualquier momento soltaría las riendas, pero ya teníamos una forma para controlarla sin recurrí a medidas drásticas: El psiquiatra Valderrama y el Haldoperidol. Pobre de mi madre, como sufrimos todos con su enfermedad. A pesar de esto no dudaría en cambiar mi hogar por nada, con las broncas y todo, con el remordimiento de haber votado en las "elecciones democráticas" a favor del 2º divorcio de mis padres, y todos los aledaños, incluso a no tener a papa entre nosotros, no dudaría más en cambiar mi hogar por secta alguna. En la secta es incomparablemente peor.

 

3.11. Visita del Apóstol

Mi madre siguió viendo a un pastor de las antiguas sectas. Este estaba en Guadalajara. Al poco tiempo llegó un guatemalteco, que era amigo de un miembro de la secta del D.F. No tardo en llegar el apóstol Otoniel Ríos a dar una de sus conferencias en Guadalajara México. En esta conferencia celebraron cónclave al que fui instado a ir por uno de los ancianos de Maranatha, Alberto. Ahí fue celebrada una especie de pantomima, a petición de Alberto y en base a mi carta donde denunciaba sus malas practicas, donde ambos, Memo Quero y Alejandro Carrión, eran excomulgados. Yo me alegré, pero de todas formas no me pareció más que un show. Quizás querían guardar la integridad de su movimiento cara a las elecciones presidenciales de su candidato, o que sé yo. Habría cuestiones de dinero de por medio... Una cosa que me costaría creer es que hacían esto con la intención de guardar mi alma, aunque con esto no dudo que haya sido Dios el que por algún motivo o razón permitió que esto sucediese para que no me perdiese. Me permito recordarles que a pesar de todo esto, algunos de estos hombres me seguían pareciendo ministros de gran rango. Les recuerdo también que yo no tenía en mi corazón a S.S. el Papa como cabeza de mi iglesia. Estaba en una etapa de transición donde dejaría de creer en ninguna iglesia. Mi madre entonces sugirió instaurar una iglesia en casa. Yo sería el pastor y celebraríamos reuniones de predicación y alabanza en casa. Así fue, por un tiempo celebramos cantos y predicas en casa. Leía la Biblia y predicaba. Al poco tiempo llegó tío Víctor de California. Este era uno de los tres hermanos de mi madre que tenían bastante dinero. Había tenido un yate, un ferrari y varias casas en Big Canyon en Newport Beach una zona cara. Estaba medio loco pero parecía buena persona, aunque desconfiaba algo de él. Nos trajo pesetas para que comprásemos un coche, y a partir de ahí mi madre empezó a viajar a California trabajar con él. La situación económica en casa era delicada, pues con la hiperinflación del 150%, el dinero que tenía mi madre en el banco había menguado en poder adquisitivo, más no así en pesos. Estuve trabajando en una fabrica de computadoras, y después en una escuela de inglés. Hice los tramites para ingresar a la universidad y fui aceptado, pero no había dinero para que pudiese estudiar así que lo dejé. Monte una escuelita de inglés en casa y después un taller de reparación de videos. Recuerdo que un mes llegue a ganar el equivalente a 5000 dlls. Mi madre iba y venia de USA. Mi hermana se caso y yo me olvidé un poco de todo lo de religión. Conocí a un par de chicas por la escuela y por mi cuñado y me empece a "desmadrar". Según los psicólogos, tenía una vida normal y corriente, pues tenía novias y me acostaba con algunas de ellas. Yo me sentía infiel y malvado. Recuerdo el día que una de ellas, a la que compuse una canción que se llama coqueta, me dijo que estaba embarazada. Me preocupe muchísimo aunque no se lo dejé ver. La lleve al doctor y este me dijo que no era verdad. En fin, me dedicaba a salir de copas, a cantar en casa, y a llevar una vida bastante relajada. He de mencionar que para curar una enfermedad crónica que tenía, Touret Syndrom, estuve bajo tratamiento psiquiátrico, pero que este lo corte al no ver resultados. No dudo sin embargo, que este tratamiento haya influido en mi conducta en este período de tiempo. Recuerdo que este tratamiento lo comencé al salir de las sectas y lo eliminé durante el camino a los 2 o 3 años.

 

3.12. La guerra del norte

Recuerdo un día en casa, cuando mi madre regresaba de California, estabamos reunidos y dije a mi madre que tenía un horrible presentimiento. Le dije que veía que del norte vendría una guerra y que teníamos que huir del norte. Ese presentimiento habrá sido quizás la influencia nefasta de tío Víctor. Mamá me encomendó la venta de la casa y que le comprase un piso en Manzanillo. En la operación de la venta de la casa. No me pagaron lo acordado en metálico y me dieron un porcentaje en especie. En la compra del piso, que era más caro que la casa firme unas letras de 2500 dlls mensuales, las cuales no podríamos pagar después. Fue curioso, salir de Bugambilias, Guadalajara, donde había trabajo e ingresos para ir a un piso que no podríamos pagar en la costa de Colima, Manzanillo. Este movimiento nos llevó a California a todos a la larga.

Mi hermano Santiago estaba en California, mi madre ya casi vivía ahí, quedábamos Poncho mi hermano y yo. Rocío se había casado y mi padre estaba para irse a España o se había ido ya. A él ya no le veíamos y vivía muy triste, o por lo menos a mí me daba mucha congoja. A los 3 o 6 meses de comprar Manzanillo fuimos a USA a vivir con nuestros tíos. Alquilamos un apartamento y vivimos los tres ahí, mi madre, Alfonso mi hermano (Poncho) y yo. Al principio trabajé en una gasolinera por un mes o dos. Después trabaje vendiendo pianos. Al poco tiempo trabaje en Federated Group, un supermercado de equipo electrónico para el hogar como vendedor. Ahí estuve un año. Tío Víctor se acercó a nosotros con sus paranoias. El pobre hombre, de haber vivido como rico, ahora vivía como fugitivo de la ley, de un apartamento a otro y con muchos coches, como él decía, para despistar a los que le perseguían. Yo pensaba que estaba loco de remate. Las hijas e hijos de tío Santiago vivían ahí. También estaba un amigo que tenía de antaño, cuando vivimos ahí en el 76. Tío Víctor, como era su costumbre, vivía rodeado de pistolas y rifles. Era un aficionado de las armas. A m me ponía algo nervioso ver tantas armas y tanta munición. En USA era totalmente legal el poseer armas. Tío Víctor hizo que enfermara mi madre de la cabeza, pues él estaba enfermo. He pensado varias veces que su enfermedad radicaba en el sentimiento de culpabilidad subconsciente de haber hecho mucho dinero por medio de las clínicas de aborto que los tres hermanos tenían en Tijuana. Parece ser que la culpabilidad que se acarrea subconscientemente es el mayor enemigo del ser humano. Su conducta era paranoica y pensaba que le vigilaban. Yo atemorizado de lo que pudiese suceder le amenace con ir a la policía si el no se alejaba de mi madre, pues la pobre estaba empezando a padecer ese estado tan horrible. La respuesta de Víctor a mi petición fue, según me ha comentado mi madre, acusarme falsamente delante de la Policía. Quizás tío Víctor hizo esto en represalia por la "Restrainig Order" orden de alejamiento que solicité al tribunal del condado. Tenía miedo de que sus grandes temores les impulsaran a repetir la historia de Tía Edith. Es horrible sentir miedo de tu propia madre y tener que tomar medidas. Mi hermano Poncho y yo vivíamos juntos entonces. Yo estudiaba por las mañanas en OCC (un College), y por las noches trabajaba. Asistía también a reuniones en el Menthal Health Center, pues varias veces tuve temor de no poder soportar lo que me supuso rechazar la convivencia con mi madre a causa de su enfermedad y desentenderme de ella.

En el Menthal Health Center, que era un lugar donde se reunían diversos grupos, desde Alcohólicos Anónimos, Drogadictos Anónimos, Fumadores Anónimos, Miembros de familias con trastornados mentales y etc., se encontraba un grupo de apoyo y soporte para, como era mi caso, poder hablar con otras personas que convivían con enfermos mentales, o que habían convivido con ellos. Recuerdo a John Bradshow, que era un doctor que postulaba la tesis de los Sistemas Disfuncionales Familiares, donde, según su teoría, la solución para curar ciertos males de familia radicaba en la ruptura o desmembración de estos entornos con el fin de romper los ciclos viciosos de coacción emocional que en estos imperan. En los grupos de apoyo te ayudaban a no sentir culpabilidad cuando habías dejado de atender a un miembro de tu familia que padecía alguna enfermedad menta. La forma en que menguaban, o anulaban los sentimientos de culpabilidad, era discerniendo que los entornos familiares en una mala combinación eran los que generaban estos trastornos de la conducta, y que la solución radicaba en la desintegración de dichos entornos familiares. De esta forma la culpabilidad que uno pudiese experimentar era solventada por medio del razonamiento de que la ayuda que dieses a un miembro familiar con problemas en su locura - estado alterado de consciencia -, iba a resultar en un perjuicio más que en una ayuda.

A pesar de estos razonamientos, me costaba trabajo absorber estos parámetros bastante lógicos con respecto a la actitud que tomaba frente a esta situación. El Cristianismo que había aprendido, más que sin embargo tenía olvidado, me obligaba por amor a ayudar a mis semejantes, y en especial a mi familia. Recuerdo que ésta actitud individualista era como un Alma Mater, o consigna, del estilo de vida en California y en los grupos de terapia. Vivir para ti, sin preocuparte por nadie. En California me olvidé lo más que pude de Dios y ya casi no le recordaba. Con el College, el trabajo y los grupos de terapia no pensaba mucho en ello. Sin embargo dentro de mí me sentía como un traidor que se había olvidado de su padre y de su madre. Aprendí a endurecer mi corazón mucho frente a mi próximo, aunque en las sectas ya lo había aprendido. Mi situación económica era escasa y vivía al día.

Recuerdo que por Navidades llegó mi padre a vernos, y se acercaron Rocío, mi hermana, y su familia desde Guadalajara. Mi madre no estaba. Ella se había ido al norte de California con su hermano, las paso muy mal y fue internada varias veces por la paranoia, pero parece estaba bien ahora. Cuando vino mi padre a USA hubo la bronca de siempre. Yo he descubierto que me exalto con facilidad, al igual que mi padre. Este viaje de mi padre iba a dar sus frutos.

En California vivía con esa sensación de independencia, de estar solo y sin nadie de quien depender y sin nadie que dependiese de mí emocionalmente. En California ese individualismo era madurez. Yo echaba mucho en falta la sensación de pertenecer a, de ser parte de, de tener una identidad. Había un hueco en mi vida, sobre todo ahora que comenzaba a creer que el mito de Santaclaus y los Reyes Magos se extendía también a la figura de Cristo. Recuerdo a una amiga judía muy querida, Justine, de la cual no he oído nada a la fecha. En América, es muy común decir, como aquí dice la gente, "¡jolines!" Allá dice la gente "¡Jesus!", y a ella pedirme perdón por blasfemar. Aun no entiendo la razón por la que me pedía perdón. En casa la única imagen que había de Cristo estaba en un Compact Disc de la Pasión según San Mateo de Bach, y ella la primera vez que la vio, me miró con un poco de conspicuidad. Ella era una chica muy dulce. Venía de Sudáfrica y ahora era residente americana. Quizás ella era más creyente que yo en esa época, pues amaba a su religión. Yo sabía que para los judíos, Jesús era como una gran mentira que se habían inventado tiempo atrás. Ella me comentó que su padre había sido católico, pero que había dejado la fe y se había hecho judío para casarse con su madre. Quien era Jesús para mí. En esa época dejé de creer en la sobranaturalidad de todos los hechos que antes había creído tan fervorosamente. Todas las visiones y sueños y experiencias, que antes he relatado en estas líneas, ya no tenían sentido. El Menthal Health Center me había ayudado a discernir esto. Yo me había inventado un poco a Dios y toda esta historia. Todo era producto de mi estado transitorio de locura, producido por mi madre enferma, cuyo dios era un episodio esquizofrénico, mi padre y su dios que eran producto de sus costumbres y su mal vino. El dios que había curado a mi hermano de cáncer, que no era más que una sugestión mental. Esto me decían en las reuniones. Todo había sido un gran desengaño y un despertar de un sueño de un niño, que finalmente descubría que Santaclaus no existía.

La evidencia lo demostraba. Todos esos recuerdos no eran nada. Quien era yo y que tenía. Un simple nadie que había cometido grandes errores por su divagar mental. Sentía un frío interno que solo se siente en el alma cuando resulta que ya no hay nadie a quien recurrir. Ese amiguito invisible, como el que se inventan los niños, ha dejado de existir. Todo era mentira. Tengo frío. Mi iglesia eran los grupos de terapia, a los que iba por gusto: alcohólicos anónimos, miembros de familias con enfermos mentales y con la psicóloga Sharon Granados.

Recuerdo haber hecho una imagen, donde dibuje una cruz, y clavado en la cruz estaba una serpiente con forma de hombre, con escamas por piel y con unas grandes alas, muerto yacía ahí. La enseñé a mi hermano pequeño, El diablo, Jesús, lo mismo, nada, un cuento de niños pequeños. Recuerdo que lloré cuando acompañe a mi padre a misa, el día que nos visitó en California, no sé si lloré por que había perdido la fe al ver la consagración, o por nostalgia de recordar lo que una vez había tenido. El vacío era triste.

Entonces pense y me dije: "Eduardo, si esto es así, ¿qué opción té queda?. No hay infierno, no hay cielo, no hay Dios, ni demonio, nada. He de vivir y conseguir lo que quiero. Robar no he de hacerlo, pues aunque no haya Dios, siempre habrá la ley, y la palabra de Dios, aunque no es de Dios, es de hombres sabios, y ellos dicen que todo siempre acaba de salir a la luz. Si robo, a mí mismo me perjudicaré. ¡He de trabajar!, pero soy un extraño en esta tierra y realmente mis recursos y estudios no me permitirán sino llegar a una triste mediocridad indigente. ¡He de dedicarme a amar sexualmente en libertad! Las mujeres que ha amado están muy lejos de aquí y tengo miedo de enfermar o fracasar con una extraña. En verdad que soy pobre, desventurado, miserable, ciego y estoy desnudo. ¡Habré entonces de poner fin a esta agonía que no me depara porvenir alguno!" En efecto, fui en mi moto a ver una armería en Costa Mesa. Me enseñaron una escuadra preciosa de 9mm, era para diestros y siniestros. El mango era de plástico y el barril y mecanismo deslizante de metal. Pedí al chico verla y este me invito a ir al Shooting Range a probarla y me dio unos pases de invitación. Medité un tiempo después y olvidé el pensamiento y dejé de pensar y de creer. Creo que mi desesperanza fue provocada también por un incidente que relataré a continuación.

 

 

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INCURSIÓN EN LAS SECTAS Y SALIDA VICTORIOSA

escrito por
Juan Eduardo Alvear Fuentes
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"Religiosum voluntatis et intellectus obsequium. Amen"

America Will Not Reject Abortion Until America Sees Abortion

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén." http://www.corazones.org/santos/miguel_arcangel.htm

 

Porque todos nosotros somos extranjeros e inmigrantes en tierra extranjera. Hemos sido hechos ciudadanos del Cielo por medio del Bautismo. Somos hijos de Dios. Por Eduardo Alvear, Católico. Recuerde que Jesucristo fue crucificado por los judíos y Pilatos cuando hizo esta declaración. Le acusaron de subversivo.
Immigration Myths
Prayer

 

 

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